Para Lucy.
Vuelvo a mi tierra...
A esa donde los colores son como no los han pintado.
A esa donde los plátanos saben a plátano.
A esa donde las flores huelen a lo más cuidado.
A esa donde en su tierra mis afectos he guardado.
Vuelvo a mi tierra hoy, luego de tantos años...
A ver a mi padre encanecido y desgastado.
A ver a mis tías que me mimarán como cuando yo tenía 12 años.
A ver a mis amigos, los que me quedan luego de tanto andado.
A ver a mis difuntos, que la tierra me ha robado.
Vuelvo, hoy vuelvo a mi tierra...
A llenarme los pulmones del aire que no he olvidado.
A llenarme las manos de los sueños que tengo hilados.
A llenarme la vida de cosas nuevas.
A llenarme el corazón de calma perfecta.
Vuelvo.
Y como vuelvo despues de tanto, quiero quedarme en esta gruta
Y quiero oler los cuentos en las estufas.
Y tejer miradas en las penumbras.
Y guardar conmigo cada tertulia.
Porque sé que he de partir...
Y sé que al partir pierdo
Y que al partir vuelvo aunque me alejo.
Y que el cuento que hoy me llevo
sólo me servirá para llegar más lejos.
Vuelvo... para poder volver a mí.
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15 de junio de 2007
7 de junio de 2007
Recuento de un amor antes de partir de viaje
Me encontré en estos días con un paquete de cartas. Como los paquetes “de antes”, éste tenía el sabor de un gran amor sin tiempo ni espacio. Un amor de esos, universales. La escritura es como las de las mujeres: cuidaditas, ordenaditas... ustedes saben!
No sé qué hacer con tanto amor junto y sólo me provocó compartir con ustedes un poquito de esas cartas. Son menudas, bien dobladitas con unas formas muy curiosas y van numeradas en una secuencia que alterna guiños, colores y números. Son lindas, ¿qué más quieren que haga con eso?
Nota sonriente: Para mi xxxxito (apelativo tierno.. .y tenía un muñequito sonreido, nada de números)
Por fin le veo el lado “simpático” a este largo viaje de 21 días... te voy a llenar la casa con tarjetitas para que las busques!!
Te lo advierto: sólo si ordenas el desastrico tuyo que sigue embalado las vas a conseguir...
Yo voy a seguir, tengo que escribir cositas lindas para que te entusiasmes ante tanto tedio.
Segunda nota: Te quiero mucho!!
Aqui, escribiéndote, me da por pensar en dónde te voy a esconder las notitas, y me hago angustias por saber cuál encontrarás primero.
Viéndolo bien, me digo, creo que las encontrarás en el orden en que debas hallarlas, ni más ni menos.
La vida te va preparando para las cosas que te pone. Te va dejando notitas aquí y allá y al final te recompensa con algo digno de tu sabiduría.
Y si en este vasto mundo tuve la dicha de encontrarte, sé que te vas a encontrar con todas mis notas.
Tercera nota: Pensándote (La carta está escrita en un papel marrón)
Este es uno de esos colores que no te queda bien. Así como el amarillo pollito. O las camisas con rayas horizontales (además, a mí no me gustan esos estampados, me parecen simplistas). O las chaquetas con cuello redondo porque te hacen ver con menos cuello del que en realidad tienes.
Estas son algunas de esas cosas que no debería decirte “porque te quiero”. Pero, creo, a veces hay que decirle las cosas a la gente en su cara, con dulzura, precisamente porque uno los quiere.
Gracias, por oírme sin enfadarte. Muchas más gracias por decirme, con firmeza y sinceridad, tantas cosas. Simplemente porque me quieres.
Sexta nota: 6 (no hay nada más) (la nota está hecha en un papel azul)
Tengo casi una hora en esto. ¡Pero me lo he disfrutado tanto!
De “postre”, te dejo la azul.
Es que, contigo, la vida me parece azul. Pero azul en español, no en inglés.
¿Sabes que “estar azul” en inglés, es “estar depre”?
Yo, contigo, me siento azul, pero a la castellana...
...todo es grande
...todo es tranquilo
...todo es fácil de contemplar.
Sé que estás sonriendo... y yo contigo, mi gran, suave e infinito corazoncito azul.
Te quiero en azul... sin tristezas ni melancolías.
No sé qué hacer con tanto amor junto y sólo me provocó compartir con ustedes un poquito de esas cartas. Son menudas, bien dobladitas con unas formas muy curiosas y van numeradas en una secuencia que alterna guiños, colores y números. Son lindas, ¿qué más quieren que haga con eso?
Nota sonriente: Para mi xxxxito (apelativo tierno.. .y tenía un muñequito sonreido, nada de números)
Por fin le veo el lado “simpático” a este largo viaje de 21 días... te voy a llenar la casa con tarjetitas para que las busques!!
Te lo advierto: sólo si ordenas el desastrico tuyo que sigue embalado las vas a conseguir...
Yo voy a seguir, tengo que escribir cositas lindas para que te entusiasmes ante tanto tedio.
Segunda nota: Te quiero mucho!!
Aqui, escribiéndote, me da por pensar en dónde te voy a esconder las notitas, y me hago angustias por saber cuál encontrarás primero.
Viéndolo bien, me digo, creo que las encontrarás en el orden en que debas hallarlas, ni más ni menos.
La vida te va preparando para las cosas que te pone. Te va dejando notitas aquí y allá y al final te recompensa con algo digno de tu sabiduría.
Y si en este vasto mundo tuve la dicha de encontrarte, sé que te vas a encontrar con todas mis notas.
Tercera nota: Pensándote (La carta está escrita en un papel marrón)
Este es uno de esos colores que no te queda bien. Así como el amarillo pollito. O las camisas con rayas horizontales (además, a mí no me gustan esos estampados, me parecen simplistas). O las chaquetas con cuello redondo porque te hacen ver con menos cuello del que en realidad tienes.
Estas son algunas de esas cosas que no debería decirte “porque te quiero”. Pero, creo, a veces hay que decirle las cosas a la gente en su cara, con dulzura, precisamente porque uno los quiere.
Gracias, por oírme sin enfadarte. Muchas más gracias por decirme, con firmeza y sinceridad, tantas cosas. Simplemente porque me quieres.
Sexta nota: 6 (no hay nada más) (la nota está hecha en un papel azul)
Tengo casi una hora en esto. ¡Pero me lo he disfrutado tanto!
De “postre”, te dejo la azul.
Es que, contigo, la vida me parece azul. Pero azul en español, no en inglés.
¿Sabes que “estar azul” en inglés, es “estar depre”?
Yo, contigo, me siento azul, pero a la castellana...
...todo es grande
...todo es tranquilo
...todo es fácil de contemplar.
Sé que estás sonriendo... y yo contigo, mi gran, suave e infinito corazoncito azul.
Te quiero en azul... sin tristezas ni melancolías.
29 de abril de 2007
Paris, otra vez
Es como la tercera o cuarta vez que la visito. Es como la tercera o cuarta vez que la descubro. Cada vez que voy a Paris me voy con "tarea pendiente": se me quedan rincones y calles, museos y actividades por conocer.
Esta vez fue por asuntos de trabajo, la vez anterior fue por turismo pero me llevo a sincerarme conmigo misma, la vez anterior fue por puro gusto y muy breve.
De Paris, cada vez, me traigo cosas lindas y feas, cosas ruidosas y tranquilas, cosas grandes y chiquitas, olores fuertes y sutiles. Siempre me traigo algo más que sólo lo que traigo en la maleta, que sólo los recuerditos para la familia, que sólo el acento en mi francés fluido.
Y de este viaje me traje: un enamoramiento profundo de las plantitas que se apropian invasiva y salvajemente de los huecos que quedan entre las juntas de las losas de cemento de las aceras; el olor del Sena mientras caminaba cerca de él para salvar la distancia de un puente a otro con la mitad del ruido de arriba y un 10% de los peatones y bouquinistes; el calorcito del sol que se declaraba osadamente en plena primavera; los destellos de Notre Damme, La Concorde, El Palacio de Cristal y la Tour Eiffel en medio de las estatuas del puente Alejandro III; las largas tardes cuasi veraniegas que llegaban hasta las 8 pm...
... y la sensación de que Paris es como una gran señora que siempre se queda feliz de que uno la visite pero le gusta tener todo en orden para recibirlo a uno con un gran café, en un tazón, en medio de su salón.
(Les debo las fotos, ya las publicaré prontito...)
Esta vez fue por asuntos de trabajo, la vez anterior fue por turismo pero me llevo a sincerarme conmigo misma, la vez anterior fue por puro gusto y muy breve.
De Paris, cada vez, me traigo cosas lindas y feas, cosas ruidosas y tranquilas, cosas grandes y chiquitas, olores fuertes y sutiles. Siempre me traigo algo más que sólo lo que traigo en la maleta, que sólo los recuerditos para la familia, que sólo el acento en mi francés fluido.
Y de este viaje me traje: un enamoramiento profundo de las plantitas que se apropian invasiva y salvajemente de los huecos que quedan entre las juntas de las losas de cemento de las aceras; el olor del Sena mientras caminaba cerca de él para salvar la distancia de un puente a otro con la mitad del ruido de arriba y un 10% de los peatones y bouquinistes; el calorcito del sol que se declaraba osadamente en plena primavera; los destellos de Notre Damme, La Concorde, El Palacio de Cristal y la Tour Eiffel en medio de las estatuas del puente Alejandro III; las largas tardes cuasi veraniegas que llegaban hasta las 8 pm...
... y la sensación de que Paris es como una gran señora que siempre se queda feliz de que uno la visite pero le gusta tener todo en orden para recibirlo a uno con un gran café, en un tazón, en medio de su salón.
(Les debo las fotos, ya las publicaré prontito...)
23 de abril de 2007
La tierra de nadie
Alguien me dijo una vez, hablando del evento que dió origen a lo que hoy es su país, que Bélgica nació "de mútuo acuerdo", por así decirlo.
Me contaba este belga de nacimiento, flamenco antes que belga, según él mismo, que hace muchos años, los ingleses decidieron invadir y conquistar para sí lo que en la época era un pedazo de Holanda. Luego decidieron hacer lo mismo con los franceses, mientras estos peleaban con los alemanes. Luego, los alemanes querían reclamar para sí lo que los ingleses defendían como suyo en el continente europeo, en lo que era la antigua holanda.
tras mucho luchar los 4 países entre sí, se dieron cuenta de que se estaban afectando inútilemente y que lo mejor sería que siguieran sus luchas territoriales pero en un llamado "punto neutro", un trozo de tierra que los cuatro pudieran usar para pelear contra los demás sin salir afectados...
... y el "punto neutro" era un gran trozo de tierra cultivable, bañado por el Mar del Norte, lleno de campesinos y plantíos. Sería ese trocito de tierra, mucho más pequeño entonces, lo que se convertiría en la que hoy conocemos coo Bélgica.
Me contaba este belga de nacimiento, flamenco antes que belga, según él mismo, que hace muchos años, los ingleses decidieron invadir y conquistar para sí lo que en la época era un pedazo de Holanda. Luego decidieron hacer lo mismo con los franceses, mientras estos peleaban con los alemanes. Luego, los alemanes querían reclamar para sí lo que los ingleses defendían como suyo en el continente europeo, en lo que era la antigua holanda.
tras mucho luchar los 4 países entre sí, se dieron cuenta de que se estaban afectando inútilemente y que lo mejor sería que siguieran sus luchas territoriales pero en un llamado "punto neutro", un trozo de tierra que los cuatro pudieran usar para pelear contra los demás sin salir afectados...
... y el "punto neutro" era un gran trozo de tierra cultivable, bañado por el Mar del Norte, lleno de campesinos y plantíos. Sería ese trocito de tierra, mucho más pequeño entonces, lo que se convertiría en la que hoy conocemos coo Bélgica.
22 de abril de 2007
Los taxistas acá y allá
Acá todos corren, se precipitan. Las mujeres taconean fuerte, mucho, a gran velocidad. Los niños caminan a su ritmo y los adultos los llevan halados de una mano y diciéndoles "dépêche-toi, on va en retard!" (apúrate, vamos retrasados). Los jóvenes se escurren agresivamente entre dos personas para llegar 5 nanosegundos antes a la puerta del tren, no importa si en el camino se tambalea una viejita. Piden disculpas y siguen...
Y los taxistas son más precipitados aún. van con el taxímetro puesto y no se saben ninguna dirección de todo el vasto Paris. Extraño a los taxistas londinenses que deben estudiar por años planos y mapas de Londres porque si no pueden responder cual es la ruta más corta yt más efectiva para unir 2 puntos cualesquiera de la ciudad, no aprueban el examen. Un examen que pueden presentar 2 veces seguidas y luego, si vuelven a fallar, no podrán presentarlo hasta después de 3 años... o algo así.
Acá los taxistas son casi todos extranejros, igual que ne Londres, pero son mucho más malhumorados. Como no se saben la ruta, parece que se molestarn consigo mismos. Pero como no se hablan a sí mismos, cuando le hablan a uno casi le gritan, le gruñen, le protestan y le reclaman. ¿Pero qué quieren que yo haga si soy turista y voy en un taxi? ¿cómo les explico cómo meterse del aeropuerto al hotel si soy turista? Les doy la dirección, tienen un GPS y pueden ponerle la dirección exacta la GPS... si tan sólo supieran usarlo! Y todavía me reclaman a mí, me vociferan a mí, me hablan con mala espina y van refunfuñando por todo el viaje...
Extraño tanto a mis taxistas venezolanos, sinceros y avispados. No tienen GPS y si no saben la dirección, te preguntan si sabes cómo llegarles. Si les dices que no sabes bien, te dicen que no importa, que saben llegar hasta X punto y luego los guias tú y si no, preguntan. No llevan taxímetro y te pueden desfalcar si te ven cara de desfalcable, pero también puedes negociarles la tarifa, cosa impensable en otros lados.
Son muy raros los que te gruñen o los que te ladran una respuesta. Y, sobre todo eso, con un taxista puedes hablar de lo que te venga en gana: el tráfico infame de ayer en la tarde, el clima cambiante que lo deja a uno loco, la política nacional -y con suerte la internacional-, los asuntos de la economía interna y la sociedad, cultura y ocio, música y entretenimiento... y hasta hechos curiosos de la ciencia moderna.
Aunque en Paris son más ordenados al manejar, me dí centa de que los taxistas allá también desordenan el tráfico para manejar con más velocidad. Así que no hay mucha diferencia. Salvo en el estado anímico general que te acompaña durante una carrera.
Me quedo con los taxistas venezolanos. Y es que a mí, un taxi en Caracas me parece una visita al psiquiatra, un recodo de familiaridad fuera de la familia. Porque hay taxistas que han hecho catartsis manejando mientras me contaban cosas que todavía no sé cómo salieron a colación. Y nunca se sintieron que yo era una absoluta extraña en su vida, no digna de saber de los más emotivos capítulos de su vida!
Y los taxistas son más precipitados aún. van con el taxímetro puesto y no se saben ninguna dirección de todo el vasto Paris. Extraño a los taxistas londinenses que deben estudiar por años planos y mapas de Londres porque si no pueden responder cual es la ruta más corta yt más efectiva para unir 2 puntos cualesquiera de la ciudad, no aprueban el examen. Un examen que pueden presentar 2 veces seguidas y luego, si vuelven a fallar, no podrán presentarlo hasta después de 3 años... o algo así.
Acá los taxistas son casi todos extranejros, igual que ne Londres, pero son mucho más malhumorados. Como no se saben la ruta, parece que se molestarn consigo mismos. Pero como no se hablan a sí mismos, cuando le hablan a uno casi le gritan, le gruñen, le protestan y le reclaman. ¿Pero qué quieren que yo haga si soy turista y voy en un taxi? ¿cómo les explico cómo meterse del aeropuerto al hotel si soy turista? Les doy la dirección, tienen un GPS y pueden ponerle la dirección exacta la GPS... si tan sólo supieran usarlo! Y todavía me reclaman a mí, me vociferan a mí, me hablan con mala espina y van refunfuñando por todo el viaje...
Extraño tanto a mis taxistas venezolanos, sinceros y avispados. No tienen GPS y si no saben la dirección, te preguntan si sabes cómo llegarles. Si les dices que no sabes bien, te dicen que no importa, que saben llegar hasta X punto y luego los guias tú y si no, preguntan. No llevan taxímetro y te pueden desfalcar si te ven cara de desfalcable, pero también puedes negociarles la tarifa, cosa impensable en otros lados.
Son muy raros los que te gruñen o los que te ladran una respuesta. Y, sobre todo eso, con un taxista puedes hablar de lo que te venga en gana: el tráfico infame de ayer en la tarde, el clima cambiante que lo deja a uno loco, la política nacional -y con suerte la internacional-, los asuntos de la economía interna y la sociedad, cultura y ocio, música y entretenimiento... y hasta hechos curiosos de la ciencia moderna.
Aunque en Paris son más ordenados al manejar, me dí centa de que los taxistas allá también desordenan el tráfico para manejar con más velocidad. Así que no hay mucha diferencia. Salvo en el estado anímico general que te acompaña durante una carrera.
Me quedo con los taxistas venezolanos. Y es que a mí, un taxi en Caracas me parece una visita al psiquiatra, un recodo de familiaridad fuera de la familia. Porque hay taxistas que han hecho catartsis manejando mientras me contaban cosas que todavía no sé cómo salieron a colación. Y nunca se sintieron que yo era una absoluta extraña en su vida, no digna de saber de los más emotivos capítulos de su vida!
L'ironie de ma vie...
(Lu et écrit le 4 avril 2007)
Dans un train SNCF:
Les 4 places ci-dessous sont réservées, par priorité:
- aux mutilés de guerre
- aux aveugles civils, aux invalides du travail, aux infirmés civils.
- aux femmes enceintes et aux personnes accompagnées d'enfants agês de moins de 4 ans.
- aux personnes agês de 75 ans.
(Leido y escrito el 4 de abril de 2007)
En un tren de la SNCF (Sociedad Nacional de Vías Férreas de Francia)
Les 4 puestos aquí abajo están reservados, por prioridad:
- a los mutilados de guerra
- a los ciegos civiles, los inválidos por accidente laboral.
- a las mujeres embarazadas y a las personas que van acompañadas por niños menores de 4 años.
- a las personas con 75 años de edad.
Y tal parece que en Francia, cuna de los derechos del hombre y el ciudadano y de la igualdad, libertad y fraternidad para todos los hombres y mujeres, hay ciudadanos que no son tan iguales o no son tan meritorios de respeto como otros.A saber si una mujer embarazada tiene menos derecho a sentarse (por el simple hecho de que andar con una vida y su peso dentro de sí puede cansar físicamente) que 4 mutilados por una guerra inútil... a saber si los ciegos civiles son menos mutilados que los mutilados de guerra... a saber si los impedidos por un accidente laboral son menos valiosos que los que perdieron algún miembro en una guerra... a saber si los viejitos son tan inservibles que van de últimos en la lista, después de toda una vida entregada a la patria criando hijos para la nación, trabajando para la nación y preocupándose de hacer ver los buenos usos y las buenas normas que dignifican a una nación...
Es que, a veces, mucho más visible en los hechos que en las normas escritas, en Francia hay ciudadanos que no son tan iguales a otros...
Dans un train SNCF:
Les 4 places ci-dessous sont réservées, par priorité:
- aux mutilés de guerre
- aux aveugles civils, aux invalides du travail, aux infirmés civils.
- aux femmes enceintes et aux personnes accompagnées d'enfants agês de moins de 4 ans.
- aux personnes agês de 75 ans.
(Leido y escrito el 4 de abril de 2007)
En un tren de la SNCF (Sociedad Nacional de Vías Férreas de Francia)
Les 4 puestos aquí abajo están reservados, por prioridad:
- a los mutilados de guerra
- a los ciegos civiles, los inválidos por accidente laboral.
- a las mujeres embarazadas y a las personas que van acompañadas por niños menores de 4 años.
- a las personas con 75 años de edad.
Y tal parece que en Francia, cuna de los derechos del hombre y el ciudadano y de la igualdad, libertad y fraternidad para todos los hombres y mujeres, hay ciudadanos que no son tan iguales o no son tan meritorios de respeto como otros.A saber si una mujer embarazada tiene menos derecho a sentarse (por el simple hecho de que andar con una vida y su peso dentro de sí puede cansar físicamente) que 4 mutilados por una guerra inútil... a saber si los ciegos civiles son menos mutilados que los mutilados de guerra... a saber si los impedidos por un accidente laboral son menos valiosos que los que perdieron algún miembro en una guerra... a saber si los viejitos son tan inservibles que van de últimos en la lista, después de toda una vida entregada a la patria criando hijos para la nación, trabajando para la nación y preocupándose de hacer ver los buenos usos y las buenas normas que dignifican a una nación...
Es que, a veces, mucho más visible en los hechos que en las normas escritas, en Francia hay ciudadanos que no son tan iguales a otros...
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29 de enero de 2007
What a wonderful world
Y si pudieramos volar, no sería genial poder batir las alas y planear en picada para luego pasar rasante al lado de los dientes de león y sacudirles las semillas para regarlas al viento?
Y si pudiéramos nadar, no sería genial darle una vuelta a esas fosas del Atlántico a donde nunca pudo llegar Cousteau y salir luego a la superficie expirando sabiduría y conocimientos a chorros?
Y si pudiéramos saltar, no sería genial poder correr a zancadas por el mundo para ver muchas cosas y destruir muchas mentiras hechas clichés?
Y si pudiéramos caminar, no sería genial atravesar la vía láctea viendo cada estrella y cada meteorito y saludando siempre al Señor Sol y la Señora Luna al pasar?
Y si pudiéramos... pero acaso no podemos? Y si yo quiero, puedo?
What a wonderful world... Le monde s'endort et moi, je me réveille!
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