Y así ando últimamente...
Tengo un mes en casa nueva y sin internet. En el trabajo tengo acceso limitado a la internet pero las musas se ausentan mucho ante las restricciones que tengo. Ergo, no escribo ni mucho ni poco. No escribo, punto.
Tengo un mes más sin equipo de sonido. Desde que empezó el proceso de mudanza, el equipito de sonido que teníamos se murió y sólo nos dejó la radio. Antes había perdido el del carrito cuando se me cayó al piso la parte frontal y ahora no me deje oir sino el disco que tiene adentro y que no saca, al volumen que quiere y en las pistas que le provoque, las veces que quiera ponerlas. Sobrevivo, musicalmente hablando, gracias al regalo mi buena amiga S. Así las cosas, harta ya de oir la radio, he decidido invertir algo de dinero en un equipo de sonido nuevo, pronto, espero... cuando ahorre algún dinero.
Tengo casi 2 días con teléfono. Estuve más de 15 días sin teléfono fijo, por lo que ni la opción de consultar la instalación de internet podía. Ahora vamos para mejor...
Tengo casi mes y medio en ires y venires médicos por diversas causas. Lo mejor hasta el momento es mi terapeuta.
Tengo la casa menos patas arriba y más patas abajo... si se quiere poner de algún modo.
Tengo gato nuevo, de 4 meses... y una nueva sensación en mis noches: despertares súbitos para desembarazarme de un gato comodón.
Tengo nuevas decisiones en mi cotidianidad y mi futuro...
Tengo un período plástico expresivo desde hace más de 3 semanas... y no me aburro ni me canso.
Tengo la sensación de que estoy en uno de esos "puntos de quiebre" tan comunes en mi agitadísima vida.
Por todo ello pido excusas a mis fieles seguidores: no he podido corresponderles con todas mis atenciones. Pero pronto, prontito, volveré a retomar la escritura. Aunque sólo sea a través de una conexión semanal a la internet.
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2 de septiembre de 2007
28 de febrero de 2007
Incomunicada
Una madre felíz, es una hija tranquila
Una hija felíz es una madre tranquila.
Ayer estaba tranquila y felíz porque había teléfono en casa y podía llamar a mi mamá cuando estuviera en casa, y ella podía llamarme siempre que yo estuviera en casa. La única condición era la de desconectar la internet y conectar el teléfono y viceversa.
Hoy, el aparato hace ruidos infernales al conectarlo...
¿Alguien sabe cómo calmar mi intranquilidad para poder recobrar mi felicidad?
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