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28 de febrero de 2007

Incomunicada



Una madre felíz, es una hija tranquila
Una hija felíz es una madre tranquila.

Ayer estaba tranquila y felíz porque había teléfono en casa y podía llamar a mi mamá cuando estuviera en casa, y ella podía llamarme siempre que yo estuviera en casa. La única condición era la de desconectar la internet y conectar el teléfono y viceversa.

Hoy, el aparato hace ruidos infernales al conectarlo...

¿Alguien sabe cómo calmar mi intranquilidad para poder recobrar mi felicidad?

23 de febrero de 2007

Confidencias en voz alta


-Mira, Raúl... las mamás, cuando se enferman... a uno le preocupan.
··Y tu mamá es vieja?
-Bueno, fíjate, si tu me ves así de grandota y tu crees que yo soy vieja porque soy mayor que tu mamá... Porque tú crees que yo soy vieja, ¿verdad?
··(sonrisa pícara)
-Simpática, sí, 'ta bien, pero vieja también, ¿verdad?
··(sonríe y asiente)
-Bueno, mi mamá es más vieja que yo.

Y cuando las mamás se enferman, a la edad que sea que tengan, uno se preocupa. Quizás cuando sea madre entienda por qué mi mamá siente que, de morirse, ya estará todo resuelto porque su progenie ya está grande... y quizás también entienda por qué lo dice con tristeza en la voz y un dejo de resignación.

21 de febrero de 2007

Aquí y ahora soy.


Cuentan que cuentan que la vida es algo tuerta. Pienso que la vida es como un paisaje esculpido, tallado, decorado, en la tierra de nuestros años.

Me imagino la vida como un hermoso paisaje que tiene cascadas, valles y montañas, planicies y colinas. Cada una es una vivencia intensa de las muchas que pueden existir en una sola vida. Y, al igual que si lo hiciéramos con un paisaje, de quitarle algún elemento, seguramente sería menos hermosa, menos digna de un extasis contemplativo.

Ahorita mismo miro mi vida. En silencio, en calma, distante de muchas cosas ya pasadas, logro sentir la maravilla de estar a solas conmigo y disfrutar de toda la riqueza y la sabiduría que se esconde en mi ser. Y no me arrepiento de nada de lo que me ha tocado en dicha vivir.

Me admiro de saber que esto que he logrado ver, de lo que he vivido, es sólo un pedacito de todas las maravillas que se esconden en tantos y tantos seres que me rodean, que comparten conmigo este planeta, que siguen el paso del sol y la luna en el cielo como lo hago yo.

De repente me siento una con el mundo y logro entender lo que puede ser un atisbo de la iluminación.

Y sé que mi vida ya ha sido vivida, en otro tiempo, en otro sitio. Que mis pasos ya han sido andados y han sido superados. Pero fue la vida de otros seres que me precedieron. Ahora me toca a mí sentirlo, experimentarlo.

25 de enero de 2007

Metodología de la alegría



Para la verdadera felicidad sólo se necesita:

1) Perder

2) Buscar

3) Hallar

Toda búsqueda lleva a un hallazgo. Pero ninguna búsqueda se inicia sin saber que algo se ha perdido. Y esta premisa vale para todo en esta vida: desde las llaves de la casa hasta la paz interior.

Qué alegría me da este hallazgo!