En la National Geographic de este mes hablan del descubrimiento de otra momia de la Edad del Hierro. Esta es la del Hombre de Tollund, un joven hombre que fue hallado en un pantano danés y cuyo posible origen inquieta aún más a los científicos, conocedores de que nunca encontrarán las respuestas ciertas a todo el misterio que le rodea.
"El hombre -o lo que quedaba de él- surgió de la turba en un pantano irlandés (sic) en el invierno de 2003. Su cabello conservaba el peinado que usó al final de su vida, muy corto atrás y de 20 cm de largo en la parte superior, donde se elevaba en un copete endurecido por resina de pino. Esto era sólo el inicio del misterio." (Karen E. Lange. National Geographic. Septiembre 2007.)
Así comienza este artículo que me puso a pensar en muchas cosas, incluido mi implaneable futuro. "¿Si a mí me encontraran en unos 1600 años qué encontrarían?" Y me he dado cuenta que no hemos cambiado mucho como especie humana. Ese hombre usaba una resina en el pelo, se cuidaba las manos, no tenía casi ropa cuando lo hallaron pero pudo ser de algún alto estrato de la sociedad a la que pertenecía. Murió, según una nueva teoría, por sacrificios rituales para honrar a los dioses. Es el único representante que tenemos de la sociedad a la que perteneció. Fue enterrado en un pantano, un sitio que su sociedad consideraba un portal entre dos mundos.
Seguí pensando en las cosas que descubren los antropólogos, científicos y hasta los vulcanólogos (con el caso de los restos en la extinta Pompeya) y me quedé pensando en lo frívolo que somos los humanos. Lo comentaba con alguien que me dijo "eso es parte de la naturaleza intrínseca del hombre". Y le creo. Somos así desde siempre.
Yo tengo un año y 8 meses en "modo indispensable" y casi todo lo que no fuera ni indispensable ni necesario me parecía frívolo. De un tiempo a esta parte empiezo a retomar ciertas cosas, me doy cuenta de otras y hasta empecé a hacer cosas que antes (hace 3 años) hacía con total normalidad. Estoy reconstruyéndome, ya lo he dicho. empiezo a interesarme por las cosas que me hacen lucir bonita, que me hacen lucir arreglada, que me llenan los sentidos del gusto, del tacto, del olfato o de la vista. Estoy llenándome de frivolidades. La florecita empieza a asomarse aunque el alma todavía no se encuentra acoplada al cuerpo y todavía no llega a su "aquí y ahora".
De todas formas, de ese encuentro con las momias saqué en claro que, de tener 1600 años más, si me hallaran en un grado tal de conservación, seguramente encontrarían:
1) Una piel correosa muy bien presentada (característica de las momias, no porque yo soy yo)
2) Un cabello cortado de manera uniforme (tan largo atrás como adelante)
3) Un peinado hecho a base de químicos de cadena larga, corta y zurcida.
4) Unas uñas arregladas, normal en una venezolana.
Si acaso mis ropas, de marcas variopintas y bastante masificadas, así lo permitiesen, no sacarían nada en claro sobre mi origen o mi estatus en la sociedad.
Y, aún así, sería el único representante de mi sociedad en ese curioso mundo futurista.
¿Hemos cambiado mucho?
11 de septiembre de 2007
La discreta visual de mi gato
Dicen que todos los días se aprende algo. Yo tengo ya casi 3 semanas aprendiendo a ver como mi gato.
La vida se desarrolla a un máximo de 30 cms sobre el piso y todo gira en torno a una pregunta: "¿Qué será eso?".Y buscando cómo responder esa pregunta, uno se convierte en un trepador genial: la curiosidad es más fuerte que la limitación que impongan las piernas.
Una vez que el objeto está frente a los ojos, mientras el cerebro se imagina un uso muchas veces impensado para el limitado cerebro humano, la nariz toma nota de todos los vértices y los ángulos de ese nuevo objeto.
Cuando el examen olfativo se hace insuficiente, se pasa al gusto. La lengua parece una mezcla de regla, cinta de PH y centro del gusto, pues pareciera capaz de medir la extensión del objeto, su grado de acidez y la posibilidad de declararlo delicioso o insignificante.
Cuando se es un minino, uno tiene la facultad de poner en práctica una "sordera selectiva" que facilita el bloqueo de los sonidos no gratos o que resulten irrelevantes (como el "NO" firme del dueño) y la afinación de los que resultan más interesantes, aunque no sean los más gratos, que resultan útiles para investigar y aprender (como una corneta o un sonido metálico)
Pero cuando uno es un gatito, todo, TODO, se circunscribe a la posibilidad de disfrutar de una dosis de caricias, rascaditas, palabras en un tono amoroso y un masaje en la espalda y la barriga. Nada más por eso, cuando uno es un gatito, puede uno quedarse sólo y no aburrirse pero no hay peor castigo que la indiferencia y el ser privado de las caricias para las que uno nació y se sabe merecedor.
¿Será por eso que su descaro enamora?
La vida se desarrolla a un máximo de 30 cms sobre el piso y todo gira en torno a una pregunta: "¿Qué será eso?".Y buscando cómo responder esa pregunta, uno se convierte en un trepador genial: la curiosidad es más fuerte que la limitación que impongan las piernas.
Una vez que el objeto está frente a los ojos, mientras el cerebro se imagina un uso muchas veces impensado para el limitado cerebro humano, la nariz toma nota de todos los vértices y los ángulos de ese nuevo objeto.
Cuando el examen olfativo se hace insuficiente, se pasa al gusto. La lengua parece una mezcla de regla, cinta de PH y centro del gusto, pues pareciera capaz de medir la extensión del objeto, su grado de acidez y la posibilidad de declararlo delicioso o insignificante.
Cuando se es un minino, uno tiene la facultad de poner en práctica una "sordera selectiva" que facilita el bloqueo de los sonidos no gratos o que resulten irrelevantes (como el "NO" firme del dueño) y la afinación de los que resultan más interesantes, aunque no sean los más gratos, que resultan útiles para investigar y aprender (como una corneta o un sonido metálico)
Pero cuando uno es un gatito, todo, TODO, se circunscribe a la posibilidad de disfrutar de una dosis de caricias, rascaditas, palabras en un tono amoroso y un masaje en la espalda y la barriga. Nada más por eso, cuando uno es un gatito, puede uno quedarse sólo y no aburrirse pero no hay peor castigo que la indiferencia y el ser privado de las caricias para las que uno nació y se sabe merecedor.
¿Será por eso que su descaro enamora?
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